Ropa Vieja

Ropa Vieja

La ropa vieja es un plato de aprovechamiento que se elabora con los restos del cocido. Se trata de una receta muy consumida en la Comunidad de Madrid, Andalucía, la Región de Murcia y las Islas Canarias. También es habitual encontrarla en países como Cuba, Venezuela, Colombia, Costa Rica, México, Puerto Rico y Panamá. Todas tienen algo diferente, pero siguen un patrón similar, aprovechar las carnes y otros ingredientes que sobran de una preparación anterior.
En realidad estamos ante un plato de origen sefardí, elaborado por los judíos que habitaban en la península Ibérica durante la Edad Media. En su idioma, el plato se llamaba “handrajos”, que traducido al castellano significa andrajos. Lo llamaban así por el aspecto que daba el plato, similar a harapos o ropas rasgadas, y de ahí procede su nombre. Ropa Vieja. Los judíos de aquella época ya elaboraban un plato llamado “Adafina”, que era un cocido a base de garbanzos, gallina, carne de cordero y diversas verduras y especias. Lo que viene a ser un cocido, pero a su manera. Pues para aprovechar los restos de la “Adafina” hacían la mencionada receta de “Handrajos”.  Las tradiciones cristianas, que fueron más tardías, adoptaron esta receta, que ha ido evolucionando hasta nuestros días y ha adquirido diferentes preparaciones dependiendo del lugar de donde se haga. En Madrid nos encontramos con una ropa vieja que lleva chorizo desmenuzado, en Andalucía lleva ternera, cerdo, tocino y gallina; mientras que en Cuba se desmecha mucho más la carne y se acompaña con arroz, frijoles y plátanos. Así, podemos encontrar diferentes preparaciones dependiendo del lugar.
Yo como canario que soy, voy a presentar este plato de ropa vieja canaria, procedente de un puchero canario, tal y como lo hacía mi madre y mi abuela, y que a su vez habrán aprendido de sus antepasados. Bajo mi punto de vista, el plato puede ser poco atractivo a la vista, pero goza de un sabor realmente delicioso que compensa totalmente la falta de estética. Vamos con la receta.

INGREDIENTES

¼ kilo de carne de ternera del cocido
½ kilo de papas
2 zanahorias del cocido
Aceite de oliva
1 cebolla
½ kilo de garbanzos del cocido
4 dientes de ajo
2 tomates maduros
½ cucharadita de pimentón
1 trozo de pimiento rojo
1 trozo de pimiento verde
Pimienta negra molida
Sal
Tomillo
Laurel
Perejil picado

ELABORACIÓN DE LA RECETA


Comenzamos desmechando la carne y cortando en trozos pequeños las zanahorias. Separamos los garbanzos y reservamos todo por separado. Pelamos las papas, las troceamos en cuadrados medianos y ponemos a freír en aceite de oliva. En otra cazuela preparamos una fritura a media temperatura con la cebolla, los pimientos y dos dientes de ajo. En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva, añadimos los otros dos dientes de ajo picados muy finos e incorporamos los garbanzos. Lo salteamos un poco para que adquieran el sabor del ajo y reservamos. Cuando la fritura casi esté, se añade el pimentón, el perejil y los tomates  pelados, troceados y sin pepitas. Antes de que se doren, se añade el tomillo, la pimienta negra molida y la hoja de laurel. A continuación se incorporan los garbanzos que teníamos reservados y mezclamos bien con la fritura. Añadimos también la carne desmechada y las zanahorias. Mezclamos todo bien e incorporamos un cucharón del caldo del cocido. Cuando las papas estén fritas, también las incorporamos a la cazuela y removeremos con cuidado para no desmenuzarlas. Seguimos removiendo y cuando se merme el caldo, añadimos otro poco. Al final nos debe quedar un plato seco, sin nada de caldo, por lo que lo iremos añadiendo poco a poco para darle tiempo a que merme a la vez de que impregne a todos los ingredientes. Desde que el caldo desaparezca, unos 8 minutos aproximadamente a fuego medio, apartamos y a comer bien calentito.

Arvejas a la Majorera

Arvejas a la Majorera

Hoy queremos viajar hasta la isla de Fuerteventura para presentaros estas arvejas a la majorera. Receta que es típica de esa isla y que creemos que no es muy conocida. De hecho, probablemente haya muchos majoreros que tampoco la conozcan. Por si alguien no lo sabe, los majoreros son los habitantes de Fuerteventura, y Fuerteventura es la isla con las mejores playas de Canarias; bueno, al menos bajo mi punto de vista. Tal vez habrá gente que tampoco conozca lo que son las arvejas, pues ni más ni menos que guisantes. También habréis podido oír la palabra petipuás o chícharos. Todo es lo mismo, el más que conocido guisante. Se dice que 2000 años antes de Cristo su cultivo se había extendido por toda Europa, y que  a partir del siglo XVII se comenzó a consumir por los humanos, ya que antes solo se utilizaba para alimentar al ganado. En Canarias, como lugar estratégico para el comercio entre América y Europa, también eran conocidas las arvejas y se introdujeron en su gastronomía.
Tengo que decir que esta receta yo tampoco la conocía, la he encontrado en un libro antiguo de cocina canaria. Hoy es la primera vez que hago arvejas de esta manera, y ya que las he probado, tengo que decir que son realmente ricas. Por su sencillez, hasta tenía mis dudas, pero se ve que el punto que les da las cebolletas las hacen deliciosas. Por lo menos, en casa han gustado y os recomiendo que hagáis la recta.

INGREDIENTES

1 kg de arvejas
2 litros de agua
8 cebolletas
Sal
Pimienta negra molida
2 cucharadas de mantequilla
Huevos duros
½ kg de papas
Aceite de oliva

PREPARACIÓN DE LA RECETA

Ponemos a cocer las arvejas en un caldero con agua y sal. Añadimos las cebolletas cortadas por la mitad, a las que le habremos dejado unos 4 ó 5 centímetros de su tallo. En otro recipiente ponemos a cocer los huevos, pondremos tantos como comensales tengamos. Para cocer los huevos, una vez el agua haya comenzado a hervir, los dejamos 10 minutos más a fuego fuerte y listo. Los diez minutos son suficiente para que el huevo cueza, si los dejamos más tiempo se pasan, la yema adquiere un color verdoso y al pelarlos desprenderían ese olor desagradable característico. Por eso digo, 10 minutos y listo. Mientras, pelamos las papas y las troceamos en trozos bastante grandes. Cuando las arvejas estén tiernas, unos 20 ó 30 minutos habrán tenido que transcurrir, le añadimos pimienta negra molida al gusto y las 2 cucharadas de mantequilla. Dejamos al fuego unos minutos más, apartamos y dejamos reposar.
Mientras las arvejas reposan, ponemos a freír las papas en abundante aceite de oliva. Una vez fritas, las escurrimos en papel absorbente, las arvejas ya habrán reposado y procedemos a montar el plato. Para ello, ponemos las arvejas junto con los trozos de cebolleta que habrán quedado tras la cocción, en un lado del plato tras haberles escurrido el agua del guiso. Ponemos las papas fritas en otro lado, y los huevos duros los partimos en rodajas y colocamos sobre las arvejas.

Listo para comer, así que a disfrutarlas bien calentitas.

Arvejas a la Majorera

Tortitas de Queso

Tortitas de Queso

Hoy os vamos a presentar un postre que no lleva nada de azúcar. Dato muy importante para las personas que no les guste el dulce, que podrían disfrutar de esta delicia sin el menor problema. Pero claro, para los que sí podemos comer azúcar y nos gusta el dulce, qué hacemos. Pues lo solucionamos añadiendo un poco de miel por encima justo en el momento en el que las vayamos a comer. Estas tortitas de queso se pueden encontrar en varios libros de cocina tradicional canaria y en casa las solemos hacer de vez en cuando. Animaros a probarlo que merece mucho la pena.

INGREDIENTES

250 gr de queso blanco fresco muy tierno
4 huevos
Pan bizcochado molido
Ralladura de limón
Canela
Aceite
½ cucharilla de levadura en polvo

PREPARACIÓN DE LA RECETA

Lo primero que hacemos es desmenuzar el queso con los dedos, lo vamos dejando en grumos de unos 5 milímetros aproximadamente y reservamos. Separamos las yemas de las claras, y batimos éstas últimas a punto de nieve. Luego añadimos las yemas y mezclamos bien. Incorporamos el queso desmenuzado, la ralladura de limón y un poco de canela molida. Mezclamos con movimientos envolventes hasta integrar todos los ingredientes. Por otro lado, cogemos pan bizcochado y lo molemos, bien con la ayuda de un molinillo, un rallador o con un mortero. No usemos pan rallado industrial, no quedará ni con el sabor ni con la textura deseada, que el pan bizcochado sí le va a dar. Vamos añadiendo este pan molido hasta formar una masa espesa, pero no demasiado. Dejamos reposar media hora para que esponje.
Pasado ese tiempo, ponemos una sartén al fuego con bastante aceite, añadimos un trozo de piel de limón, solo la parte amarilla y evitando la blanca. Antes de que se dore, la retiramos y comenzamos a hacer las tortitas de queso. Para ello utilizaremos un molde, de esos cilíndricos que utilizamos para emplatar cuando queremos presentar un timbal. Ponemos una buena cucharada de la mezcla dentro del molde y aplastamos un poco con la misma cuchara, a fin de cubrir todo el fondo del molde y nos salgan las tortitas bien redondas. Si no usáramos un molde, nos saldrían sin forma y feas, nada presentables. Desde que la pasta se empieza a cocinar, retiramos el molde y procedemos a darle la vuelta a la tortita con la ayuda de una espátula con cuidado de no romperla. La freímos por el otro lado y sacamos a un papel absorbente para evitar el exceso de aceite. Luego vamos pasando a una bandeja y dejamos que se enfríe.

Tal y como dijimos al comienzo de esta entrada, estas tortitas no llevan nada de azúcar. Para los que las prefieran dulces, un chorrito de miel por encima y listo. A mí me gustan de las dos maneras, pero las prefiero con miel.

Rancho Canario

Rancho Canario
Tras haberme animado a participar en el reto de La CocinaTypical Spanish  , que en esta ocasión se pide un plato de pasta, pero de esos que cocinaban nuestras abuelas, pues qué mejor receta que el tradicional Rancho Canario.
Para ver el recopilatorio aquí




El Rancho Canario es uno de los platos más humildes de la gastronomía canaria. Como casi toda la cocina tradicional canaria, su origen se pierde en la memoria de los isleños, y la poca información que hemos podido encontrar sobre este plato, nos indica que la palabra rancho nos evoca a tiempos de penuria y escasez. También sabemos que se hacía en gran cantidad, como para que comiera bastante gente. Probablemente debido a la existencia de las familias numerosas de tiempos de antaño, done se podían tener 7, 8 ó 10 hijos. Por lo tanto, esta receta no solo alimentaba a estas familias, sino que les transmitía el calor necesario durante los fríos inviernos. He querido poner esta breve introducción para que se pueda entender la importancia de este plato en épocas pasadas. No hay una receta tradicional única, puede haber variaciones dependiendo del lugar de donde se haga, pero más o menos todas las recetas siguen el mismo patrón. Hoy presentamos la más antigua que ha llegado a nuestras manos.
INGREDIENTES
500 gr de carne de res para cocido
150 gr de tocino
250 gr de costillas saladas
100 gr de chorizo
200 gr de garbanzos
250 gr de fideos gordos (nº 4)
500 gr de papas
3 dientes de ajo
1 pimiento
Unas ramitas de tomillo
Unas hebras de azafrán
Una cucharada de vino blanco
Agua
Sal
PREPARACIÓN DE LA RECETA
Lo primero que tenemos que hacer es poner en remojo los garbanzos desde el día anterior para que se ablanden, así como las costillas saladas para que vayan perdiendo el exceso de sal. Lógicamente pondremos los garbanzos en un recipiente y las costillas en otro. A las costillas le cambiaremos el agua dos o tres veces. Al día siguiente, cuando vamos a preparar el plato, lo primero que hacemos es poner la carne al fuego en un caldero más bien grande y con agua. Cuando empiece a hervir, se le añade el tocino, las costillas y el chorizo. En ese momento se baja el hervor, y cuando éste se vuelva a recuperar, se incorporan los garbanzos y un poco de sal. Todo esto debe estar a fuego medio no menos de una hora para que los garbanzos se hagan. Cuando ya estén cocinados, se cuela el caldo y se sacan las carnes y se mondan al gusto de cada uno. Los garbanzos si ya están hechos se reservan y si no, pues se vuelven a poner al fuego junto con el caldo. Luego se añade el azafrán machacado, el tomillo, el ajo, el pimiento, y el vino. Se le ponen los fideos, y cuando lleven 5 ó 6 minutos hirviendo se le añaden las papas partidas en trozos. Volvemos a introducir los garbanzos si los habíamos reservado y cuando falten unos 8 o 10 minutos para que la pasta esté hecha, lo apartamos del fuego. Hay que tener en cuenta que luego se deja reposar una media hora, y con el calor residual del caldero, la pasta termina de cocerse. De lo que tenemos que estar seguros es que los garbanzos queden tiernos. Si el agua se nos mermase mucho, le podemos añadir más agua caliente, nunca fría, corregimos de sal y listo.

Pues esto ya estaría listo, ahora a comer bien caliente.

Tortilla de Papas con Cebolla y Bubangos

Tortilla de Papas con Cebolla y Bubangos

Cuando comenzamos a elaborar el blog, nuestra idea era hacerlo dando un mayor protagonismo a la cocina tradicional canaria, pero con la idea de también ir añadiendo otro tipo de recetas. Para comenzar con recetas fuera de la cocina tradicional canaria, hemos creído que esta tortilla de papas con cebolla y bubangos era la mejor opción para tal efecto. Para hacer esta tortilla, al contrario de lo que sucede con la famosa Tortilla de Betanzos donde lo que interesa es batir los huevos enteros muy suavemente para que no cojan aire, aquí lo que queremos es batir las claras por separado para que cojan todo el aire posible. Esta tortilla se debe comer caliente para degustar bien el dulzor que nos aporta la cebolla y el bubango. Al enfriarse, aunque sigue estando rica, ya no se apreciará tanto. Lo ideal es comerla nada más apartarla del fuego.

INGREDIENTES

5 ó 6 papas grandes
1 bubango pequeño
1 cebolla
5 huevos grandes
Perejil
Sal
Aceite de oliva

PREPARACIÓN DE LA RECETA

Troceamos las papas, el bubango y la cebolla en trozos cuadrados y medianos, de un centímetro aproximadamente. Ponemos en una freidora abundante aceite de oliva, y cuando esté bien caliente introducimos las papas troceadas. Cuando lleve al fuego unos ocho o diez minutos, añadimos el bubango y esperamos cinco minutos más para poner la cebolla. No vamos a dejar freír mucho las papas, cuando veamos que tiene una textura similar a como si las hubiéramos guisado, es el momento de sacarlas y escurrir bien el aceite. Mientras esto se ha estado friendo, habremos separado las yemas de las claras, y subido éstas últimas a punto de nieve. Luego le añadimos las yemas y terminamos de batir. Picamos un poco de perejil e introducimos la fritada de papas, bubango y cebolla. Añadimos sal al gusto de cada uno. Ahora dejamos unos cinco minutos antes de poner al fuego para que con el calor el huevo se vaya empezando a cocinar y mezclamos bien todos los ingredientes. Ponemos al fuego una sartén con un poco de aceite de oliva, y cuando esté bien caliente añadimos toda la mezcla de golpe. Cocinamos al principio con el fuego fuerte y en cuestión de dos o tres minutos le bajamos el fuego. Cuando ya haya cuajado el huevo, le damos la vuelta a la tortilla y seguimos cocinando. Como las papas no están muy fritas, no hace falta dejar el huevo poco hecho para que quede jugosa, por lo que daremos la vuelta en varias ocasiones y procuraremos dejar el huevo bien cocido.

Esto es apartar del fuego y directamente a la mesa para sacarle todo el partido a esta tortilla antes de que se enfríe.

Tortilla de Papas con Cebolla y Bubangos

Magdalenas de Matalahúva

Magdalenas de Matalahúva

Antes que nada tengo que decir que esta receta la ha hecho mi hija de nueve años, estaba muy ilusionada y quería hacer una receta para que yo la publicase en el blog. Así todo el mundo que entre puede ver su receta y esta idea le encantaba. Bueno, ha recibido un poco de ayuda de mi parte, pero muy poquita, que casi todo lo ha hecho ella solita. Dicho esto, qué mejor receta que ella pudiera hacer que unas magdalenas de matalahúva. Esta receta aparece en algunos libros antiguos de cocina canaria, no estamos seguros de que sea una receta típica de canarias, pero lo que sí que tenemos claro es que nuestros antepasados ya la hacían. Por si alguien no conoce lo que es la matalahúva o matalahúga, es el anís en grano. En Canarias es más habitual decir matalahúva, que anís. Bueno, vamos con la receta, que la pequeña se impacienta.

INGREDIENTES

250 ml de leche
4 huevos
250 gr de azúcar
250 gr de harina
250 gr de aceite
Canela molida
Matalahúva
Ralladura de limón
1 sobre de levadura

PREPARACIÓN DE LA RECETA

Se baten los huevos en un recipiente hondo junto con el azúcar, hasta que se forme una mezcla homogénea con la textura de una crema ligera. A continuación se verterá la leche junto con la canela, las ralladuras de limón y la matalahúva. Estas cantidades dependen del gusto de cada uno, nosotros recomendamos añadir siempre un poco más de matalahúva que de canela y ralladura de limón. Mezclamos bien, para acto seguido tamizar la harina e incorporarla a la mezcla. También añadimos la levadura química y el aceite, para terminar de mezclar todos los ingredientes. Al final nos debe quedar una pasta no muy espesa y sin grumos.
Ahora utilizaremos unos moldes de papel, de esos que se venden en los supermercados y son especiales para hacer magdalenas. Los vamos llenando casi hasta arriba, dejando lo suficiente para que al subir no se derramen antes de que se endurezca la mezcla. Lo ideal es usar un molde especial para hacer magdalenas, de esos que se pueden hacer 12 unidades, meter los 12 moldes de papel en el molde grande y luego rellenar con la mezcla.

El horno lo habremos precalentado a 180 grados, metemos los moldes con la mezcla y los dejamos hornear durante unos 20 minutos aproximadamente. Lo importante es no abrir el horno durante la cocción para que no se nos bajen, y cuando veamos que ya se están dorando es el momento de sacarlas del horno. No todos los hornos son iguales, pero una media de 20 minutos suele ser más que suficiente.

Almogrote Gomero

Almogrote Gomero
Tras haber estado buscando información sobre el origen del almogrote gomero, nos quedamos con dos posibles teorías. Una de ellas defiende que para aprovechar el queso curado de cabra, cuando éste ya estaba viejo y duro, a los habitantes de la Gomera se les ocurrió rallarlo y mezclarlo con mojo picón colorado. La otra teoría mantiene que el almogrote es el último rastro de una salsa popular de la España medieval denominada almodrote. Ésta se elaboraba con queso curado, ajos asados y aceite de oliva; y se utilizaba como acompañamiento para la carne o para untar pan. Sea cual sea su origen, lo que tenemos claro es que estamos ante una auténtica delicia culinaria. Se trata de una especie de mojo con textura de paté, o un paté de queso con sabor a mojo picón, todo depende del punto de vista que cada uno le quiera dar.

Ingredientes Almogrote Gomero
INGREDIENTES
300 gr de queso gomero viejo y curado de cabra
Ajo
Pimienta picante
Pimentón dulce
Aceite de oliva suave
Sal
Tomates maduros (opcional)
PREPARACIÓN DE LA RECETA
Las cantidades de los ingredientes no tienen por qué ser fijas, cada uno puede jugar un poco en cómo lo quiere. Se puede dejar más o menos espeso, esto lo conseguimos incorporando más o menos cantidad de aceite. Así como más o menos picante, variando la cantidad de ajo y pimienta picante. Lo primero que hacemos es quitar la corteza del queso para a continuación proceder a rallarlo, si no conseguimos el queso gomero, se podría hacer con cualquier queso curado y viejo. En un mortero, machacamos los ajos, en nuestro caso hemos puesto 4 dientes de ajo para los 300 gramos de queso. Añadimos al mortero un trocito de pimienta picante, una cucharada de pimentón dulce y una pizca de sal. Seguimos machacando hasta conseguir una pasta homogénea. Mezclamos esta mezcla con el queso rallado y le vamos añadiendo poco a poco el aceite. Ahora de lo que se trata es ir removiendo y mezclando todos los ingredientes hasta que la mezcla adquiera un color anaranjado y una textura similar al paté.

El Almogrote gomero se utiliza como un entrante al untarlo en una rebanada de pan, o bien como acompañamiento para las papas o algunas carnes. Opcionalmente se le puede añadir tomate maduro. Para ello habría que pelarlo y quitarles las semillas. En nuestro caso no le hemos añadido por la sencilla razón de que lo preferimos sin tomate, y si lo queremos conservar durante unos días en la nevera, el ácido del tomate podría hacer que se estropease antes.
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